domingo, 14 de diciembre de 2008

MÁS HALLAZGOS LITERARIOS...

Sigo desempolvando mails pasados, este no sé en qué año reenviado (ya me enteré que Mafalda nació en 1964, puede ser entonces del 2004), ni por quién recibido en su oportunidad.


¿Será Quino el autor, o un apasionado seguidor de su emblemática creación artística? No lo sé, y como siempre, lo publicaré pidiendo el permiso "a quien corresponda" en homenaje a su inspiración.


Entremos brevemente al mundo contemporáneo de Mafalda...

CARTA DE MIGUELITO A MAFALDA
(… por sus cuarenta años de vida)



Querida Mafalda:


En este día tan especial me acordé de tu cumpleaños...
¡Como pasa el tiempo!
Nacimos en el corazón de un país que soñaba.
¡Cuántas utopías!
¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!
Nos tocó convivir con un tiempo de hombres creativos:

Luther King, Ché Guevara, Juan XXIII, John Kennedy;
nos trasmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza...


Ayer me preguntaba por nuestra amiga Libertad, aquella pequeñita que un día encontraste en una playa, no me acuerdo si era Santa Teresita o Mar del Tuyú, me acuerdo todavía cuando la presentaste a tus padres...
Era vivaracha y quemadita por el sol de febrero.
¿Dónde vive Libertad?
¿Es verdad que la mataron durante la dictadura?
Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció en el Río de la Plata.... Me cuesta pensar que se murieron sus sueños.
¿Y si vive?
¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la
vida?


¿Que fue de Susanita?
¿Se casó?
¿Pudo realizar su vocación de ser madre?
La imagino viviendo en alguna ciudad de provincia, paseando del brazo del marido (un hombre bajo y calvo) en una tarde de verano, contenta con sus hijos y cuidando el primer nieto, realizada como tantas comunes mujeres...


Supe de Manolito, que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta crisis. Los últimos días lo vieron cabizbajo, murmurando palabras incoherentes, abandonado como un mendigo en una estación de trenes, triste y abatido como tantos...


Sé que Felipe vive en La Habana, que probó con el cine, que tiene un taxi y que habla a los turistas de Fidel y de la revolución con el mismo entusiasmo de cuando vivía en Buenos Aires...


A Guille, tu hermano, lo escuché tocar, hace poco, en la Scala de Milano. Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado en los últimos años de Alfonsín, me contó que es feliz con su nueva pareja...


Y vos, querida amiga, ¿como estás?
Hace tanto tiempo que no tengo noticias tuyas.
Sé, por otros, que seguís escuchando la radio, que leés los diarios del
mundo, que te duele el Irak como te dolía Vietnam, sé que trabajas para la FAO por los pueblos del hambre, que estás indignada por la prepotencia de Bush.


Me llegó tu pedido para juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones en tu casa de París, que estás confundida, inquieta y preocupada por el futuro del mundo...


En fin, Mafalda, sé lo suficiente como para saber que seguís viva, viva en el alma, niña como siempre...


De parte mía sigo escribiendo siempre, renegando porque me falta tiempo; creyendo, como siempre, en el valor de la sinceridad, perdiendo oportunidades por manifestar mis ideas. Algunos días estoy triste y deprimido, pero puede siempre más la alegría que la tristeza... El mundo no mejoró mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra patria. A veces, cuando miro el globo terráqueo, encuentro tu mirada, pienso en todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que protestan, de los que no se conforman, y de los que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia…


Esos ojos, junto a los míos, te desean un buen día, querida amiga, por otros cuarenta años tan intensos y jóvenes como los que has vivido.


Un beso grande de tu amigo que te quiere como siempre.



Miguelito.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermosa carta que nos pinta un poco del devenir de la historia de Argentina en los últimos cuarenta años, para esos que con las justas hemos estudiado los libros de nuestra historia y conocen la de otros países de oídas y de poco comunes conversaciones donde se pinta el panorama latinoamericano... eso sin contar la música de protesta si no ver Sr Cobranza de Bersuit Vergarabat, eso sí, es lisuriento hasta decir basta... la situación supongo que lo amerita.